
Cuando hablamos de salud integral, lo hacemos desde la perspectiva del entrenamiento, la actividad física y la nutrición con el objetivo de dar un plus a nuestro rendimiento deportivo y el bienestar.
El objetivo de este pequeño artículo es que seas capaz implementar estos consejos en tu día a día para que poco a poco vayas viendo cambios en tu salud, estética y sensaciones a fin de que los compartas con tu entorno y ejerzas por ti mismo una labor de educación en tu ambiente familiar, social y corporativo.
Por tanto, pretendemos dar un enfoque alternativo más allá de la nutrición, entrenamiento y suplementación que no suelen encontrarse dentro del sector del fitness, proporcionando estrategias sencillas y al alcance de cualquiera que harán de ti tu mejor versión.
1. Mantén un ciclo de horarios regulares entre semana y, en la medida de lo posible, el mismo durante el fin de semana
Aunque parezca algo insignificante, los ritmos circadianos juegan un papel fundamental en nuestra salud y rendimiento, siendo el pilar más importante de aspectos como el sueño nocturno o la segregación de hormonas como la melatonina o la serotonina.
Mantener unos horarios fijos durante toda la semana hará que el desajuste circadiano sea mínimo y nuestros niveles de energía y vitalidad se mantengan elevados haciendo que estemos predispuestos a afrontar los días de forma relajada, despejada y sin ansiedad.

Es importante, a su vez, intentar respetar los ciclos del sueño durmiendo entre 7 y 9 horas en función de nuestro perfil para completar todas las fases que intervienen en este descanso nocturno, no compensando con días de gran carga de sueño con otros en los que apenas llegamos a fase REM.
2. Exponte a la luz del sol al alba o nada más despertarte e intenta hacerlo en el ocaso
Este es sin duda el consejo más infravalorado en las sociedades occidentales donde nos levantamos y acostamos sometidos a luz artificial y no infrarroja, como la emitida por el sol en las citadas horas; absolutamente necesaria para la sincronización de los ritmos circadianos mencionados en el primer apartado.
Así, exponiéndonos en dichos momentos al sol sin gafas protectoras y con poca ropa para que nuestra piel también se impregne de los citados infrarrojos, sincronizaremos nuestro reloj interno permitiendo un mejor flujo de energía a lo largo del día y un mejor descanso nocturno.
3. Evita usar pantallas y dispositivos electrónicos al menos 2 horas antes de acostarte, usando, si lo haces, filtros de luz azul o gafas “blue-blockers”
En consonancia con los puntos 1 y 2, es estrictamente necesario para garantizar una correcta segregación de melatonina evitar la luz azul de los dispositivos electrónicos en horas anteriores al descanso nocturno; pues ésta inhibe sobremanera la producción de la citada hormona.

Evitando el uso de aparatos y dedicando esos momentos a actividades de relax como lectura o meditación, bajarás tus niveles de activación preparando a tu sistema nervioso para un sueño reparador.
4. Incorpora una toalla o cojín en tu silla o sillón de trabajo si pasas mucho tiempo sentado o hazte con un “stand up-desk”
Con este sencillo consejo, mejorarás notablemente la salud de tu cuello, columna y cadera, manteniendo una alineación adecuada de las mismas previniendo no solo dolores articulares sino cefaleas o migrañas.
La salud articular no solamente es importante de forma aguda para evitar molestias puntuales, sino también de forma crónica para garantizar que el tejido conjuntivo se mantenga funcional a lo largo de los años.
Dicho esto, el siguiente tip va dirigido a personas que ya han interiorizado los anteriores y desean pasar al siguiente nivel para sentirse cada día un poco mejor.
5. Evita productos fritos, especialmente aquellos que han sido cocinados en grasas hidrogenadas o aceites reutilizados
El objetivo de este tip es doble: de una parte, evitar o tratar de reducir el exceso energético que proporciona un producto frito en abundante aceite, pues recordemos que un gramo de grasa aporta 9 calorías; el doble que un gramo de proteína o hidrato de carbono; pues éstos aportan 4.

De otra parte, estos aceites y grasas hidrogenadas al haber sido expuestas a temperaturas sumamente elevadas pierden propiedades y en contacto con nuestras células impactan en nuestro metabolismo de forma agresiva. Siendo causantes de multitud de patologías metabólicas y digestivas.
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